Un gremio con mucho por hacer

¿Tienes un carrito sanguchero?, ¿Tienes un restaurante grande y popular? Entre ambos muchas diferencias pero una afectación en común. ¡La pandemia!

El estado actual de las cosas, es de conocimiento general para todos y entrar en el detalle de sus orígenes ya resultaría cansino y repetitivo,  lo que en un momento pensábamos que sería una medida temporal, pasajera y circunstancial ya se ha insertado en nuestras vidas, ya la hemos aceptado y es parte de nuestro “modus vivendi”, a raíz de esto y de manera muy rápida,  la inventiva del ser humano que parece florecer ( y no es ninguna novedad que sea así) en medio de la crisis, devino en el surgimiento de emprendimientos nuevos, muchos son en el rubro de micro empresas o familiares, unos con el afán de sobrevivir de manera empresarial y sobreponerse a un estado anormal de las cosas y los otros son de alguna manera una forma de capear y sobrevivir a este temporal, que de aparente garúa se volvió en una lluvia pertinaz y constante, así vemos como las ventas por internet, via facebook, catálogos virtuales, fiestas via zoom, clases, conciertos, comida por delivery  y cientos de otras nuevas iniciativas son ya casi normales y parte de nuestro diario vivir.

El rubro de servicios de hospedaje, eventos públicos, servicios de alimentación, todo lo que comprende hotelería, restaurantes y afines  ha sido uno de los más golpeados, este rubro donde el componente presencial,  ese,  el que le da vida y dinamismo a su actividad ha sido suprimido,  ¿Cuando volverá a su estado de  normalidad? Imposible de saberlo, pero esto no pareciera ser en un futuro muy próximo.

Antes de esta crisis, en lo que concierne a nuestra provincia, vivíamos en la bonanza gracias a la generosidad y favor del público, de la benevolencia y favoritismo del cliente, este último ha sido espléndido, sin embargo debemos acotar que el gremio de empresarios debe regresar cuando corresponda con bríos pero con una nueva visión del accionar en sus predios, la atención, el servicio, la higiene, apuntar a la excelencia en lo que realiza, reinventarse, reinvertir en su gran activo que es su cliente, y de quien se nutre y vive. Y a quien se debe.

No hay excusa en el sentido de achacar  desventaja por ser pequeños o no recoger un caudal numerosos de clientes, es hora de que el empresario local sume esfuerzos por instaurar estándares de calidad, de presencia, de servicio que dejen atrás la idea de que al cliente se le exprime sin consecuencia alguna, debemos mirar al cliente como lo que es: un micro inversionista que siempre está inyectando capitales frescos en nuestra empresa, a el nos debemos y es el gran responsable de nuestra posición, sin el no somos nada, con él lo somos todos. A cambio de su preferencia debemos mejorar el nivel y expectativa de estos. Esa contraprestación de favores es el nirvana del empresario en el rubro de la alimentación.

Lo que importa no es el nivel de tu empresa, sino que en la que te encuentres la lleves a lo más alto. No es tu tamaño, es tu actitud.

Siempre vamos a estar disconformes con el accionar de las autoridades locales y su acción fiscalizadora, que en muchos casos se hacen de la vista gorda ante la informalidad, la precarización  y los sub estándares de calidad ,  misión importante tienen todos de aunar esfuerzos y compartir una visión macro de las necesidades de este sector,  tan dinámico e importante en nuestra economía local, pasar por alto estos temas siempre terminan perjudicando al cliente, al usuario a quien nos debemos al final de todo.

Quienes nos sentimos identificados con este gremio debemos asumir el reto de un cambio, pero también de exigir  del aparato municipal responsable un accionar más proactivo en beneficio de nuestra comunidad. El no hacerlo es condenarnos a mantener el estado de cosas de siempre y esto solo significa atraso y regresión.

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