Pizza y otras influencias italianas

Pizza una palabra bisilábica italiana que encierra  un sentido de origen y de gastronomía con sabor, un nombre popular en cualquier rincón del planeta del que muchos hablan y mencionan pero muchos desconocen con precisión donde nace o se origina.

Teniendo en cuenta que el tomate llegó a tierras europeas en el XVI y hasta finales del XVII la población no lo aceptó como un alimento, el nacimiento de la pizza más básica, formada esencialmente por masa de pan, queso y salsa de tomate, nunca pudo haber tenido lugar antes del siglo XVII. Muy probablemente en Italia y más concretamente en la ciudad de Nápoles. Pero su alumbramiento más primario, dejando a un lado el tomate, sí puede remontarse siglos y siglos atrás en el tiempo. Tantos como la propia elaboración del pan y su uso por parte de la humanidad.

Siendo en Nápoles en el siglo XVI cuando se empezó a consumir los tomates como alimento mientras que en el resto de Europa no se consumieron hasta el siglo XVIII.

Es en el siglo XVII en Italia, concretamente en Nápoles, cuando aparece la pizza como plato popular tal y como la conocemos hoy en día.

Se abre la primera pizzería en el año 1830 “Port’ Alba”, a la que auguraban poco futuro y sin embargo sigue abierta hasta hoy en día.

La clave: la conjunción de la masa horneada, el tomate y el queso


Aunque elaboraciones sin algunos de estos concurrentes puedan considerarse antecedentes tal y como comentábamos, la pizza propiamente dicha en su versión más básica no era más que masa horneada, tomate y queso. Una evolución, dicen algunos historiadores, de esa «blanca». Los pioneros en el uso del tomate en estas zonas habrían sido los vendedores de espaguetis, según algunos estudiosos, y los vendedores de «pizzas blancas» simplemente habrían emulado la práctica en sus productos para contrarrestar la novedad de la competencia. La rivalidad habría sido el detonante.

Tras tantas idas y venidas, poco a poco y sin titubear, la pizza comenzaría a extenderse por Italia y trascendería a las gentes más humildes. Los napolitanos, con su migración, la llevaron consigo a otras partes del planeta. Y la clase aristocrática, con la adopción paulatina del plato, lo terminó de popularizar. Así, poco antes del estallido de la II Guerra Mundial, la pizza pasaría de ser considerada una preparación regional del entorno de Nápoles, a un plato nacional del conjunto de Italia.

La pizza de Nápoles es famosa, y ya en 1830 el escritor Alexandre Dumas la describió en su novela “Le corrícolo”. Dumas describe la pobreza de la gente que habita la ciudad, a los que denomina lazzaroni y  describe cómo esa gente humilde desayunan, almuerza y cena un pan plano al que añaden diversos ingredientes.

 

Cabe señalar además que la cocina napolitana es muy estricta con la elaboración de su pizza. Los puristas, por ejemplo, dicen que sólo se deben servir las dos pizzas “verdaderas”: la marinara y la margherita. La marinara es la más antigua y tiene un recubrimiento de salsa de tomate, orégano, ajo, aceite de oliva y algo de albahaca.

 

La pizza margherita en tanto, se atribuye a una pizza que preparó un tal Raffaele Espósito, para la reina Margherita Teresa de Saboya. De tres pizzas elaboradas, la reina se encantó con una, a la que posteriormente pusieron su nombre.

La historia de la pizza en el Perú


No podemos decir el año exacto, pero podemos asegurar que la pizza se popularizó en Perú en principios de la década de los 80. En Lima algunas panaderías italianas ya vendían pizza al estilo italiano como Rovegno y La Bomboniere; sin embargo el punto de quiebre de la pizza, llega con la apertura de lo que se le nombró “La calle de las pizzas”.

La calle de la pizzas se ubica en el Paseo San Ramón, que va desde la esquina de la Avenida Diagonal con la Calle Berlín continuando parte de la Calle Schell. Debe esta apelativo, que perdura hasta nuestro días, a que en dicho paseo se inauguraron las primeras pizzerías del Perú, las que tuvieron mucho éxito a los primeros años de los noventa. Era famosa por sus pizzas, por algunos bares y porque se convirtió en un punto de encuentro de los jóvenes limeños de la época.

En el Perú la influencia de la cocina italiana está marcada por  nuestra afinidad y costumbre en el consumo de pastas,  menestrón, panetones, tallarines verdes etc.

Ai que adjuntamos una pequeña lista de estas influencias en nuestro país

  • De Génova hemos recibido el famoso “pesto”, salsa de albahaca y piñones que aquí cambiamos por nueces.
  • Los deliciosos “fideos rojos”, preparados con salsa de tomate.
  • La popular sopa “menestrón”.
  • Durante la década de 1930, comenzaron a llegar los napolitanos, quienes trajeron la “pizza” (preparado con tomate y mozzarella), la comida típica de esa región.
  • Finalizando los años 50, se introdujo con mucha fuerza el “panetón de Milán” en el Perú.
  • A pesar de que el vino ya existía en el Perú desde épocas coloniales, se logró difundir gracias a los inmigrantes franceses e italianos.
  • Otra gran influencia de la comida italiana es la industria de los helados y chocolates.
  • Para el año 1878, la industria molinera logró abarcar gran campo en el Perú. Ya existían doce fábricas de fideos, siendo los dueños italianos.

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